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UN INFORME DE LOTERIA PROPONE
CERRAR O INTERVENIR EL CASINO Un
barco que queda a la deriva
Fundamentado en la maniobra presuntamente fraudulenta
para ingresar el barco al país, el informe al que accedió Página/12
propone revocar el contrato o intervenir el casino. Para la empresa, el
barco es una mina de oro: las utilidades rondan los 147 millones de
dólares anuales. Un informe del BBVA sostiene que la nave está valuada en
18 millones, mientras que la empresa sostuvo que valía 6,2
millones.
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El juego rinde sus
frutos: el casino de Buenos Aires es el negocio más importante de
Cirsa. Un decreto de Menem modificó los porcentajes de ganancia,
tornando más apetecible el negocio.
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Por Alejandra
Dandan
El Casino flotante tambalea. En un informe interno al que
accedió Página/12, Lotería Nacional propone la revocación del contrato o
la intervención del barco. El documento que tiene en su escritorio el
presidente de Lotería está fundamentado en la maniobra presuntamente
fraudulenta de los dueños del casino para ingresar el barco al país. Para
Lotería, los directivos del Casino están “cuestionados en su buena fe y
trasparencia” y halló, en las resoluciones de la AFIP y en el expediente
de la causa, los motivos que ya permitirían el cese del contrato. Pero el
barco casino es una mina de oro para los españoles de Cirsa. Así lo
muestran tres informes de consultoras internacionales a los que accedió
este diario. En esos informes hay un dato clave que presentará hoy el
diputado radical Luis Martínez ante la fiscalía: la consultora del Banco
Bilbao Vizcaya asegura que el valor del barco de Cirsa no es de 6.200.000,
tal como había declarado la empresa, sino de 18 millones de dólares. Este
dato agravaría aún más la situación judicial de los
españoles. “Desde un primer momento, Casino de Buenos Aires –dice
el informe de Lotería– intentó beneficiarse con un régimen aduanero que no
le correspondía, para lo cual tuvo que realizar una simulación para burlar
los controles de la misma, incumpliendo con esa actitud lo que estipula el
pliego.” Este es uno de los puntos claves de un informe que podría
terminar con la administración española en la operación del
barco. Casino Buenos Aires es parte del holding español Cirsa,
encabezado por Manuel Lao. Los ibéricos, dueños en su tierra del negocio
de las tragaperras, desembarcaron en Buenos Aires durante el último año de
administración menemista. Bajo el gobierno de Carlos Menem, se
convirtieron primero en uno de los principales proveedores de Lotería en
la operación de apuestas on line y luego se hicieron dueños de un negocio
más que millonario. Fue un decreto del propio ex presidente el que creó
las condiciones para que hoy la consultora Merryll Lynch pudiera decir que
el Barco Casino “es el proyecto más importante” del holding. El informe
del BBVA estima las utilidades anuales del casino en unos 147 millones de
dólares, superiores a las que Cirsa obtiene con el casino de
Marbella. En ese decreto 600/2000, Carlos Menem invirtió un porcentaje
que hasta allí definía las ganancias del negocio del juego. Por esa
resolución el Estado ya no percibe el 80 por ciento del beneficio del
juego, sino que obtiene sólo el 20 de su ganancia líquida. El decreto rige
para los casinos nacionales. El único casino nacional es el buque
“Estrella de la Fortuna”. El barco entró al puerto de Buenos
Aires beneficiado por el régimen de importación temporaria. La legislación
argentina concede ese beneficio sólo a operadores que alquilan un barco.
Para conseguirlo el grupo de Lao presentó en la Aduana un contrato de
alquiler fechado el 13 de septiembre de 1999, con la firma Buenos Aires
Entertainment Corporation, de Bahamas. Ese contrato, que indicaba que
Casinos Buenos Aires alquilaba el buque durante tres años prorrogables a
veinte, les permitió acceder a la importación temporaria y, presuntamente,
al fraude: Casino Buenos Aires y Buenos Aires Entertainment Corporation
son dos empresas del grupo Cirsa. Con esa maniobra, la empresa
lograba evadir unos 6 millones de dólares según cálculos de la Aduana,
porque el valor del barco declarado allí y en Lotería –donde presentaron
otro contrato– fue de 6.200.000 dólares. En diciembre del año pasado
Página/12 publicó en exclusiva esta información, en la que voceros de la
empresa confirmaban que las compañías eran del grupo. Fue a partir de esa
publicación que el diputado Martínez pidió a la AFIP la revisión de la
medida que terminó con la interdicción y el pedido judicial de cese de
actividades. La resolución 288 de la AFIP, reseñada en el informe de
Lotería, señala que la Aduana “desconocía” la documentación completa del
barco cuandoautorizó el ingreso. Con esos documentos en la mano, la AFIP
fundamentó en su resolución: “La importadora habría pretendido tercerizar
el contrato original al solo efecto de poder importar temporalmente el
buque con exención tributaria”. A esto agregó: “De haberse presentado
dicho contrato ante esta autoridad aduanera, de ninguna manera hubiese
podido destinar exitosamente el buque de la forma que lo hizo”. En la
resolución negó, así, la prórroga para la extensión del beneficio. Esa
medida fue refrendada por el juez Marcelo Aguinsky, que dictó la
interdicción sin derecho a uso. Pero las puertas del barco no se cerraron.
Un recurso de amparo presentado por el Casino en un tribunal porteño
detuvo el cierre, pero no las investigaciones. El directorio de Lotería
estudió ahora el pliego y contrato del casino. Las irregularidades
halladas desde la inauguración del buque podrían habilitar al organismo a
retirar la concesión sin pagar indemnización. “Es suficientemente grave
–dice el informe–, ya que por la resolución de la AFIP los integrantes de
la dirección de dicha sociedad pueden ser condenados por delitos dolosos
contra la administración pública.” Frente a esta situación, en el
informe se recomienda “a fin de resguardar los derechos” de la Nación y de
Lotería que la actividad debe desarrollarse bajo los controles que el
Estado imponga. Por eso proponen dos opciones. “Revocación de la
concesión, conforme al incumplimiento parcial o total de los principios o
disposiciones del pliego.” O, en segundo lugar, “la intervención de la
conducción operativa hasta tanto quede clarificada o firme la situación
procesal”. “Se podría llegar a la recesión del contrato o a la
intervención –admitió a este diario Carlos Alberto Alderete, presidente de
Lotería Nacional–. Esta es una investigación paralela a la de la Justicia:
si bien la empresa cumple con todos los pagos, hay otros puntos que
merecen ser investigados.” Hasta ayer la Justicia no contaba con el
detalle de las cifras aportadas ahora por Martínez. En la página 12 del
informe del BBVA que hoy presentará el diputado en la fiscalía, se aclara
la inversión hecha por Cirsa en la compra del “Estrella de la Fortuna”.
“La compañía invirtió –dice– unos 18 millones de dólares en la compra,
traslado y adaptación de un barco en Mississippi que se ha convertido en
el mayor casino de Latinoamérica.” Hasta aquí, el proceso de la presunta
evasión impositiva se refería a 6.200.000 dólares. Este nuevo dato, según
el diputado Martínez, hablaría de faltas graves: “Es posible que la
empresa no sólo no haya presentado un contrato engañoso, sino que haya
falseado todas las cifras”. También la oficina anticorrupción desde
hace diez días investiga al barco. A raíz de una denuncia originada por el
legislador porteño Abel Fleitas, el organismo pidió expedientes y
documentos vinculados al pliego de licitación.
UNA COOPERATIVA CON
FAMOSOS Para todo
servicio
Por A. D.
El acta de constitución de una cooperativa de trabajo dice
“DELTA”. Entre sus integrantes hay una sorpresa: Víctor Daniel Amoroso, el
secretario general de AALARA –gremio de empleados de juegos de azar– es el
presidente de la cooperativa. Fuentes de la investigación señalaron que
los servicios de charter y remises que parten del playón del buque casino
pertenecerían a DELTA. Amoroso no está solo. Tienen participación allí
Noemí Rial y Horacio Darío Egea, hermano de Miguel Angel Egea (ver
aparte), un hombre considerado mano derecha de Alberto Kohan. La
cooperativa Delta en su artículo quinto establece sus atribuciones:
“Realizar trabajos de atención de salas de juego, salas de casinos, Bingo,
Lotería, Prode, Quiniela, Quini 6, Loto, máquinas tragamonedas y cualquier
otro juego de azar que la autoridad de aplicación autorice en el futuro”.
Además quedan habilitados para realizar trabajos de gastronomía, servicio
de bufet, tareas de atención de bares. En este apartado de actividades
múltiples, se ha pensado incluso en las playas y servicios de remise: en
el punto cuatro Delta queda habilitada para hacer “tareas de trasporte y
traslado de personas en automóviles de alquiler y otros vehículos”. La
cooperativa se formó el 22 de septiembre del `99, bajo el acta de
resolución 255/88 del registro de S.A.C. promovida por Víctor Daniel
Amoroso, José Luis Bogarín y Pablo Martín Kenny. Amoroso fue empleado del
Ministerio de Trabajo y desde allí su imagen pública recorrió los medios
el año pasado, cuando inició una serie de denuncias contra la lotería La
Solidaria, propiedad de una empresa competidora de la española Cirsa.
Desde su gremio, defendió a capa y espada la instalación del barco casino
cuando se había convertido en polémica e interpuso recursos de amparo para
impedir los pedidos de clausura del barco. Hasta ahora, el único y amoroso
motivo declarado por el dirigente sindical era “la defensa de los puestos
de trabajo”.
COMO SE MANEJO LA CONCESION DEL
CASINO Los nombres
vinculados al negocio
Por A.D.
El nombre de Miguel Angel Egea apareció vinculado al casino
flotante. “A mí me lo presentaron como parte del directorio”, le dijo a
Página/12 Jorge Lima, vicepresidente de Lotería Nacional durante el
gobierno de Carlos Menem, cuando se otorgó la concesión. Egea es dueño de
Martiel SA, fundada con el ex jefe de operaciones de la ESMA, Jorge
Radice. Además está estrechamente vinculado a Alberto Kohan. Algunas de
estas relaciones pueden echar luz sobre un gran negocio montado durante el
gobierno menemista. El primer contacto oficial entre Cirsa y el
Estado fue en diciembre del ‘98. Hasta esa fecha, Lotería Nacional tenía
dos grandes proveedores para cubrir el sistema de apuestas on line, entre
otros servicios. Cincuenta por ciento del paquete era manejado por Ciccone
Calcográfica. En diciembre, pocos meses antes del desembarco del casino,
Ciccone se desvinculó de Lotería. En su lugar entró Cirsa, el grupo de
Manuel Lao asociado a Win Sistemas. De acuerdo con fuentes consultadas por
este diario, Egea sigue vinculado comercialmente a Ciccone. Fue uno de los
hombres que gestionó el negocio millonario de pasaportes entre el gobierno
chino y un joint venture formado por Martiel, Ciccone Calcográfica y CTI.
Aparte de Egea, con los hermanos Ciccone también trabajó Jorge Lima como
empleado del área de Planificación de la Producción. Mientras
Cirsa se asentaba así en Buenos Aires, Carlos Menem se disponía a instruir
el decreto que convertiría la instalación del único casino que tendría
Buenos Aires en una mina de oro. Lotería no hizo una licitación para la
concesión del barco. Se llamó a un concurso para operador de un barco
casino en un proceso que fue cuestionado por Magic Casino, el otro grupo
que se presentó como oferente. Hubo treinta días desde el llamado a
concurso hasta el cierre de las presentaciones. Antes de conocer el
resultado, Cirsa –que no contaba entre su estructura de negocios de
casinos montados en barco– compraba el The Barb Kehl (luego Estrella de la
Fortuna) a la norteamericana Kehl River Boats. Cirsa obtuvo después la
concesión por 15 años del casino, plazo que puede extenderse a cinco años
más. En el pliego, Lotería dio la opción para la incorporación de un
segundo barco. Aunque existieron tratativas de la empresa ante una
consultora para efectuar esa tramitación, ahora el proceso parece frenado.
De todos modos, en los informes elaborados para la salida a la Bolsa se
hacen estimaciones de ganancia sobre ese segundo barco, que aparecería
según –Merryll Lynch– en el tercer trimestre del 2001.
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